Despojados de La carne en nuestra vieja manera de pensar (2)

Semana 1 - Día 3: 
En el día de ayer comprendimos que hay que amar a Dios con todo, incluyendo la mente; es decir que nuestros pensamientos deben someterse a un proceso de renovación, para que podamos comprender la verdad escrita en la palabra de Dios.
Podemos definir "mentalidad" como el conjunto de creencias que forman el modo de pensar y actuar. Cuando hablamos de mentalidad podemos hacer referencia a una cultura y modo de pensar que caracteriza a una persona, a un pueblo, a una generación, etc. La Biblia nos enseña algunas cualidades de las maneras de pensar y actuar de aquellas personas que no han experimentado tener una relación personal con Jesucristo… es decir, cuando Dios no está presente en el corazón del ser humano. Veamos algunas de ellas:
• En Romanos 1:28 Se nos detalla un listado del actuar de una mente reprobada por Dios, lo que hay en su corazón: maldad; envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades, murmuración, aborrecimiento de Dios, injurias... y la lista continúa. 
• En Efesios. 4:17-18 se menciona una mente vana y entendimiento entenebrecido; esto se refiere a que no está la luz de Jesús, sino oscuridad y tinieblas en su mente, lo que no permite comprender la verdad que está en la Palabra de Dios. 
• Tito 1:15 habla de una mente corrompida. Tristemente vivimos con un entorno social invadido por la corrupción en todos los niveles sociales. 
• En 2 Corintios 4:4 el apóstol se refiere a una mente cegada, que no ve actuar la gloria de Dios, no comprende las cosas espirituales, sino solo las terrenales o carnales. 
• En Juan 13.2 Satanás tomó control de los pensamientos de Judas y ese pensamiento le llevó a traicionar a Jesús.
Debemos ser cuidadosos con nuestra mente y dejar que Jesucristo tome control de ella. Jesús al morir en la cruz llevó nuestros pecados y nos ha limpiado y purificado de toda maldad (1 Pedro 4:1), nos ha hecho nuevas criaturas, con una nueva naturaleza, una nueva mentalidad, una nueva forma de actuar (Ef. 2:10), tenemos acceso a una renovación continua en nuestra mente, es progresiva no se estanca, siempre estamos siendo renovados hasta alcanzar la madurez espiritual, dejamos de pensar como pensábamos y actuábamos antes de conocer a Jesús.
Dejemos que sea Dios quien controle nuestros pensamientos, llevemos nuestra mente a la cruz de Jesús. Hagamos como dice 2 Corintios 10:5 "poniendo todo pensamiento en cautiverio a la obediencia de Cristo".
Si leíste con atención las listas anteriores, quizá hayas identificado algún pensamiento que da vueltas en tu mente… Si es así, ora de la siguiente manera: “En el nombre de Jesucristo, yo tomo cautivo el pensamiento de (menciona aquí ese pensamiento) y lo declaro inoperante en mi mente. Renuncio a haberle dado autoridad para que transite por mi mente. Y rechazo la idea de volver a tenerlo allí. Hoy declaro mi deseo de que, en mi mente, solo se establezcan los pensamientos de Cristo. Hoy vuelvo a declarar mi deseo de ser como Jesús. Amén”.

Para. Marina Feuershvenger