Comunicación, humildad y gracia

DEVOCIONAL DE HOY - Lunes 7

Juan 4:4-10 “Y le era necesario pasar por Samaria. Vino pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar... Y estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó junto al pozo… vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: ‘Dame de beber’… La mujer samaritana le dijo: ‘¿cómo tu, siendo judío, me pides a mi de beber, que soy mujer samaritana?’ Porque judíos y samaritanos no se tratan entre si. Respondiendo Jesús le dijo: ‘Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías y él te daría agua viva’”

Una de las grandes barreras que puede frenar el avance del evangelio es la discriminación. La discriminación es la acción de establecer diferencias entre las personas basadas en ideas aprendidas por experiencias desagradables o por herencia cultural o familiar que tienden al perjuicio.

Es necesario recordar algunas de las más relevantes, como por ejemplo: color de piel, posición económica o clase social, grado de instrucción, zona donde vive, país de donde procede, nivel cultural, forma de vestir, nivel intelectual etc. Cada una de ellas son la base de grandes generalizaciones y responsables de la conducta asumida en respuesta a ellas.

Jesús nos enseñó lo siguiente: 
1) Si queremos alcanzar las multitudes es necesario romper la discriminación que nos aleja de ellas; la mujer era de Samaria, era prostituta y las leyes religiosas estaban en su contra, sin embargo Jesús le habló a su nivel y venció su rechazo.

2) Muchas de las personas que vamos a ganar han experimentado el rechazo, por lo que también tienen prejuicios; por eso el evangelio que debemos enseñar debe estar cargado de humildad y gracia, y buscar establecer la comunicación.

3) Dios ama a todas las personas y tiene un plan maravilloso para cada una de ellas. Aprendamos a verlas como Dios las ve. Detrás de cada persona hay un potencial escondido en Dios; pueden ser unos Saulos y llegar a ser unos Pablos, una prostituta puede llegar a ser una gran servidora, un pescador como Pedro puede llegar a ser un apóstol y mártir.

4) La clave está en romper la discriminación, romper el hielo, y acercarse con amor a las personas. No los desprecies por sus errores; ámalos como Dios los ama, ten el corazón de Dios latiendo en tu corazón.

Declaración de hoy:
“Rompo, en el nombre de Jesucristo, cualquier idea preconcebida que me separe de la gente que Dios me envió a ganar; tengo un mensaje y una carga de salvación por entregar. Por eso declaro que puedo acercarme a cualquier persona, cualquiera sea su condición; veo a las persona con ojos de amor y su potencial en Dios; declaro que nada ni nadie frenará el propósito de ganar para el cual fui creado”. Amen.

Acción del día:
1.- Medita en el texto y la palabra del día de hoy. Luego, acércate a alguna persona que antes discriminabas, y háblale de Jesús; toma sus datos y proponte seguir viéndolo periódicamente para afirmar la Palabra en su vida.

2.- Además de lo anterior, no dejes de orar por quienes hace rato quieres ganar para Cristo. Quizá esta sea la semana en que conocerán a Cristo. Visítalos… llámalos… Invítalos a alguna reunión donde se predique a Cristo.