Mensajeros de la paz

DEVOCIONAL DE HOY - Miércoles 9

Isaías 51:2 “Miren a Abraham su padre, y a Sara que les dio a luz; porque cuando no era más que uno solo lo llamé, y lo bendije, y lo multipliqué”
Juan 4:39-42 “Y muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de ésta mujer, que daba testimonio diciendo: ‘Me dijo todo lo que he hecho’. Entonces vinieron los samaritanos a él y le rogaron que se quedase con ellos; y se quedó allí dos días. Y creyeron muchos más por la palabra de él, y decían a la mujer: ‘Ya no creemos solamente por tu dicho, porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo’”.

El secreto para ganar multitudes es comenzar con uno, y hacer exactamente lo que Dios quiere que se haga; uno no es poco, es la semilla; el poder de la vida se encapsula en una semilla… se puede comenzar con uno pero terminar siendo miles de miles. Al comenzar con uno, Dios puede ir trabajando en ti de lo sencillo a lo complejo y desarrollar el discernimiento, la revelación, la persistencia y la fe para llegar a las multitudes.

Toda ciudad tiene un pozo de salvación y de avivamiento que espera ser abierto; la clave está en comenzar con uno. Jesús comenzó con la mujer samaritana… ella era la persona que necesitaba alcanzar para ganar al pueblo; precisamente ella le testificó a todos los hombres de la ciudad, y provocó que Jesús permaneciera enseñándoles por dos días… y esto no terminó allí, sino que, después, Samaria fue el centro de un gran avivamiento con el evangelista Felipe.

Hay ciertos aspectos que debemos estudiar en Juan 4 para pasar de uno a una ciudad:

1) Cada persona es una puerta abierta; por eso la distracción y el descuido te aleja de ganar a la persona “clave” para la ciudad; mantén activado el discernimiento… Aunque Jesús estaba cansado y con hambre, no perdió la meta de ganar.

2) Aléjate de guerras doctrinales, raciales, políticas o religiosas; presenta lo que todo el mundo necesita: la paz; se un mensajero de la paz que viene de Cristo (vs.10).

3) Si te mantienes atento, entonces los dones de ciencia, sabiduría, discernimiento, milagros, sanidades, se activarán para mostrar el propósito de Dios para esa vida (Vss.16-18).

4) Es necesario no dejar a la persona por la mitad, sino hacer la obra completa; la consolidación de esa persona te garantiza el éxito del crecimiento: convertirlo en un líder multiplicador.

Cada persona es una semilla, una familia, una institución, una comunidad, un país, una nación, una generación… Por eso, comienza con uno, y el Dios de Abraham que lo llamó solo, lo bendijo y lo multiplicó, lo hará contigo y tus generaciones.

Y recuerda: Uno no es poco, uno es la semilla de generaciones.

Declaración de hoy:
“Hoy veo el poder encapsulado que hay en una persona, dentro de él o de ella; veo generaciones y multitudes esperándome; llamo a la gente sensible a la voz del Espíritu que son puertas abiertas para miles; veo detrás de uno a las multitudes que pastorearé; veo el entrenamiento divino con uno solo; por eso me mantengo fiel en lo poco porque mi meta son las multitudes”.

Acción del día:
1.- Camina por tu barrio y profetiza que en toda tu ciudad se establece el gobierno de Dios, y que toda la ciudad se rinde a los pies de Jesús.

2.- Haz lo mismo con tu casa, estableciendo el gobierno de Dios en tu familia y en los tuyos.

3.- Pide al Señor que te permita agregar “Uno Más para Cristo” esta semana.