PERMANENTE BUSQUEDA

Semana 5 – Día 7: 
Esta semana hemos estado pensando en ELIM, aquel oasis que Dios preparó para Su pueblo cansado del desierto. Y vinieron a mi memoria algunas experiencias personales... hace años, cuando participaba en expediciones en alta montaña, el agua era un elemento muy cuidado y valorado ya que no disponíamos de una red para el suministro... también quedaron en mi memoria algunos episodios muy particulares en los que experimenté SED EXTREMA... SED DESESPERANTE... SED QUE CREIA QUE NO IBA A PODER SOPORTAR... HASTA QUE, COMO GRUPO, LLEGAMOS A UNA FUENTE...UN PEQUENO HILO DE AGUA QUE NOS CALMO LA SED.
Jesús dijo: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia porque ellos serán saciados...” “FELICES... -dice Isaías 55:1- todos los sedientos vengan a las aguas; y a los que no tienen dinero: vengan, compren y coman...”

Hoy deseo compartir el encuentro de una mujer sedienta con JESUS. Busca por favor en tu Biblia JUAN 4:1-42, y lee detenidamente este relato. Aquí vemos que Jesús toma la iniciativa y enfrenta a la mujer con Su verdad. No la condena… y la invita a una relación personal con Cristo. 
La samaritana es una mujer… Pensemos el contexto… el historiador judío Flavio Josefo, que vivió en ambiente romano, afirma que en el pensamiento hebreo acerca de la unión matrimonial "la mujer es inferior al hombre en todo". En las plegarias de los hebreos el hombre daba gracias a Dios por no haber nacido infiel, mujer, esclavo o ignorante. 
Jesús se relaciona con la mujer en ese contexto y lo hace con una atención afectuosa… y la enaltece haciéndola, en alguna forma, protagonista de Sus enseñanzas de salvación.

Cuando los discípulos de regreso encuentran a Jesús sentado en el pozo, hablando con una mujer de Samaria, se sorprendieron… Esta mujer, que llegó a sacar agua del pozo de Jacob, se sentía sin horizonte, sola, angustiada, sin saber para que vivía… sufría, buscaba felicidad y no la encontraba. Acudía cada día al pozo para saciar su sed… bebía, pero volvía a tener sed. La sed de la samaritana es búsqueda de insatisfacción… La samaritana andaba sedienta de paz, felicidad, vida… buscaba, pero no la encontraba… había perdido sus raíces, no sabía de dónde venía ni a donde iba.

Y ALLI ESTABA JESUS, cansado del camino, esperando a la samaritana, pues Jesús es el que sale al encuentro de pecadores y sedientos... En el diálogo con la samaritana, Jesús la va llevando del agua material al agua del Espíritu. Jesús le habla de adorar al Padre en espíritu y en verdad.

Después del encuentro con Cristo, la samaritana se transforma, deja el cántaro y corre entusiasmada al pueblo y va diciendo a todos "Vengan a ver a un hombre que es el MESIAS que esperamos”. Muchos de los samaritanos fueron y creyeron en El por la palabra de la mujer, que daba testimonio.

Lo sucedido con la samaritana se repite en nuestra vida. También nosotros tenemos sed de felicidad, de éxito, de amor, de plenitud, de vida abundante. El doctor Alexis Carrel escribió: "el ser humano tiene necesidad de Dios como del agua y el oxígeno". 
Uno de los símbolos más frecuentes en la historia de la salvación es el AGUA. El agua es una necesidad vital, permanente, tanto para los hombres como para los animales y las plantas. El agua refresca, limpia y purifica. La respuesta del Señor dejó fuera de toda duda que El era infinitamente mayor que Jacob. El hombre de nuestros días se afana por poseer nuevas cosas en un intento desesperado por llenar su vida. Pero NO LO CONSIGUE… de hecho, cada vez necesita más cosas… experiencias más fuertes para llenar el vacío que constantemente está creciendo en él.

En este punto del encuentro, la mujer tiene que pensar en su vida, sus experiencias, su pecado, y sus insatisfacciones. Cristo aquí hace una promesa universal ya que solo Él puede llenar plenamente el vacío de nuestro interior, y darnos felicidad duradera, paz que sobrepasa todo entendimiento, y propósito para nuestra vida.

En este día, Señor, corro a TI como mi única fuente de agua viva... CORRO SEDIENTO A TI. Porque me dices: “a todos los sedientos, vengan a las aguas...”

Que termines el día de hoy convencido que el Señor te guiará continuamente… saciará tu deseo en los lugares áridos, y dará vigor a tus huesos. Serás como huerto regado, y como manantial cuyas aguas nunca faltan... ¡AMEN!

Rut Sorhochar