SALIENDO DE LA ESCLAVITUD

SEMANA 5 - DIA 35: 
Texto del día:
Génesis 15:13-16 “ Después el SEÑOR dijo a Abram: «Ten por seguro que tus descendientes serán extranjeros en una tierra ajena, donde los oprimirán como esclavos durante cuatrocientos años; pero yo castigaré a la nación que los esclavice, y al final saldrán con muchas riquezas. En cuanto a ti, morirás en paz y serás enterrado en buena vejez. Cuando hayan pasado cuatro generaciones, tus descendientes regresarán aquí, a esta tierra, porque los pecados de los amorreos no ameritan aún su destrucción”

Enseñanza del día:
Israel tenía que experimentar la esclavitud antes de poder ser utilizada para ayudar a liberar al mundo a través de Jesucristo. Este es un principio espiritual básico por medio del cual somos sanados por el Señor. Al ser herido, Él recibió autoridad para sanar a otros.

Lo mismo sucede con nosotros… en los mismos lugares donde fuimos heridos, maltratados o abusados, recibimos autoridad para sanar a otros de estas mismas cosas. Esto es así, porque la autoridad del Reino está fundamentada en la compasión; y alguien que fue herido, tendrá una base para la verdadera compasión hacia otros que sufren de la misma manera….

Cuando la autoridad apostólica de Pablo fue desafiada, señaló hacia sus aflicciones como base de su autoridad. La esclavitud es la peor pobreza que puede existir; es pertenecerle a otro y no poseer nada. Israel y la forma como poseyeron la tierra prometida es el modelo de Cristo con su Iglesia poseyendo las naciones. Por eso estamos a punto de salir de la esclavitud y recibir las riquezas de las naciones. El Señor está intentando prepararnos y madurarnos para que no gastemos los recursos consumiendo en nosotros de una manera frívola o con avaricia. La iglesia estuvo en esclavitud… está siendo liberada… está aprendiendo a manejar riquezas y recursos inauditos, y se está preparando para gobernar sobre la tierra con su Rey.

El fin de los tiempos es la cosecha. El Señor Jesús lo dijo. La cosecha es el tiempo cuando todo lo sembrado, tanto lo bueno como lo malo, está a punto de madurar y ser cosechado.
Estamos a punto de ser testigos de las mayores tinieblas y de la mayor Gloria al mismo tiempo. Todo lo que pueda ser agitado será sacudido, pero tenemos un Reino que no puede ser sacudido. La clave es Mateo 6:33-34: “Busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas. Así que no se angustien por el día de mañana, porque el día de mañana tendrá su propia preocupación. Basta a cada día su propio mal”.

La clave para edificar nuestras vidas en el reino de Dios es tomar cada decisión importante basada en los intereses del Reino, en lugar de hacerlo en los intereses personales. Si vivimos nuestras vidas por este código básico del Reino, no estaremos ansiosos acerca del futuro. Si no vivimos nuestras vidas por este código, estaremos cada vez más ansiosos, porque todo aquello sobre lo que construimos nuestras vidas, será cada vez más inseguro. Debemos determinarnos a oír la palabra del Señor y obedecerla. Este es el tiempo para encuadrar nuestras vidas con el Señor y sus propósitos, para no ser agitados junto al resto del mundo.

Declaración de fe:
“Vivo por el código del Reino de Dios, primeramente hacer Su obra y edificar Su cuerpo, allí está contemplada mi vida, por eso en el día de tinieblas sigo en luz y no caeré ni tropezaré sino que brillaré más; y como estuve bajo esclavitud, producto del pecado, entonces tengo la autoridad para liberar y ayudar a otros. Éste es mi tiempo de conquista y posesión, nada me podrá detener.”

Acción del día:
1.-Dale gracias a Dios por esta semana de cosecha y por las miles de personas que entraron al Reino de Dios. Es tiempo de conquista de naciones y posesión de ellas.

2.- Recuerda pasar toda la información de tu cosecha espiritual a tu líder de grupo de crecimiento.

3.- Ora por cada una de las personas que ganaste, y por sus necesidades; determínate a visitarla una a una como un enviado del cielo; es una comisión divina de sanidad y restauración de las vidas. ¡Eso eres tú!