Morir a uno mismo

DÍA TRES: 
Hoy seguimos meditando acerca de lo que le pasó al pueblo de Israel en Refidim (Éxodo 17:1-6).
¿Qué significa y que implica la murmuración en medio del pueblo? 
• Al murmurar provocamos escasez de la Palabra de Dios que nos limpia.
• Al murmurar dejamos de adorar a Dios. 
• Al murmurar los ríos de agua viva de Juan 7:38 dejan de fluir.
Dios quiere movernos a la Intercesión, y por eso permite este desierto de escasez de Su Palabra. Moisés clamó (intercedió) por el pueblo delante de Dios, y esto provocó que Dios les diera el agua que ellos necesitaban a través de la roca (esa roca simboliza a Cristo). Dios sabe las grandes bendiciones que hay en interceder, pero necesitamos entender primero qué es la intercesión... todo el mundo ora pero no todo el mundo intercede.

Interceder implica morir a uno mismo… si no estamos dispuestos a morir no podemos ser intercesores… si no estamos dispuestos a levantarnos de madrugada cuando Dios nos llama, no podemos ser intercesores… si queremos interceder debemos estar dispuestos a obedecer la voz de Dios, dejando de lado nuestros deseos, nuestras pasiones, nuestros gustos, nuestras debilidades…

Refidim viene a tratar nuestra manera de reaccionar frente a las diferentes circunstancias. 
Tiene que ver con que reflexionemos sobre nuestra confianza... es decir, que nos preguntemos “¿a quién acudo en medio de esta situación?” Esa es la pregunta a ser respondida en Refidim. Y una correcta respuesta te saca de ese desierto.

Hoy deberíamos poder afirmar en nuestro corazón que CONFIAMOS EN DIOS Y DE ÉL VIENE TODA NUESTRA RESPUESTA.

¿Puedes tomarte unos minutos ahora mismo para declarar esto? Pero no solo menciones esa frase que está en letras mayúsculas… que sea un rato de declarar Su gobierno sobre distintas áreas de tu vida, comenzando por aquellas en las que mayor sequedad has sentido últimamente.

La intercesión devuelve el control de tu vida a Dios… Si estuviste manejando tu lengua con tus quejas, devuélvele el control a Jesucristo y a Su Espíritu Santo.

Mónica Rojas